Elegir el momento del día para la celebración de tu boda es mucho más que escoger la ceremonia y el brindis, ¿boda de día o de noche?. La hora del evento marca todo: ambiente, ritmo… y también el menú. Por eso, adaptar el menú según el horario de la boda es clave para lograr una experiencia armoniosa y memorable.
Cuando la boda es de día —almuerzo o brunch— se suele optar por menús más completos, con varios platos, variedad de aperitivos, postres y bebidas. Un banquete diurno permite combinar frescura, abundancia y un ambiente luminoso. Además, los menús para bodas de día a menudo resultan más económicos que los de cena.
Por el contrario, cuando la celebración tiene lugar por la tarde o noche, lo ideal es que el menú sea algo más ligero. Como sugieren expertos del sector, una cena nupcial suele limitarse a un entrante, un plato principal y un postre. Esto se debe a que, tras un día ya intenso, los invitados suelen preferir comidas más digestivas, platos con ingredientes ligeros, y evitar sensaciones de pesadez antes del baile o la fiesta.
¿Boda de día o de noche?
Al planificar el menú, también conviene adaptar la selección de platos según la estación del año y la temperatura: en bodas de verano‑mediodía, convendrán opciones frescas y coloridas; en bodas de invierno‑noche, platos calientes y reconfortantes.
Además, el tipo de celebración —formal, informal, cóctel, buffet o sit‑down dinner— suele condicionarse por el horario. Una boda diurna encaja bien con estilos relajados, buffet o brunch; mientras que una cena por la noche suele favorecer menús sentados, servicio más cuidado y una atmósfera íntima y elegante.
En resumen: adaptar tu menú al horario de la boda te permite conjugar elegancia, comodidad y buen gusto. Si puedes coordinar con tu catering estas variables —hora, estación, formato de servicio— habrás dado un gran paso para lograr un banquete perfecto, que encaje con el ambiente que imaginaste… y con el recuerdo que quieres dejar.





